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Tiempo de reacción y concentración: medias, el efecto Stroop y más

4 min de lectura

El tiempo de reacción parece algo sencillo: pasa algo y respondes. Pero, por debajo, combina ver, decidir y moverse, y cuando lo mides en un móvil o un ordenador, el propio dispositivo añade unos cuantos pasos. Si sumas una tarea como el test de Stroop, también estás midiendo lo bien que mantienes la atención en el objetivo.

Qué mide el tiempo de reacción

El tiempo de reacción es el intervalo entre una señal y tu respuesta a ella. En una tarea de tiempo de reacción simple hay una señal y una respuesta, como tocar en cuanto la pantalla se pone verde. En una tarea de tiempo de reacción de elección tienes que escoger la respuesta correcta entre varias, como pulsar una tecla distinta para cada color.

Incluso una respuesta simple pasa por varias fases: tus ojos y tu cerebro tienen que detectar el cambio, tienes que decidir que es la señal que esperabas y la orden tiene que viajar hasta los músculos de tu mano. Las tareas de elección añaden una fase de decisión, así que son más lentas. Un hallazgo clásico conocido como ley de Hick (Hick, 1952) describe cómo aumenta el tiempo de reacción de elección a medida que crece el número de opciones posibles.

¿Cuál es un tiempo de reacción normal?

En condiciones de laboratorio y con equipos especializados, los tiempos de reacción visual simple de la población adulta joven suelen situarse aproximadamente entre 200 y 250 milisegundos. Las respuestas a sonidos tienden a ser algo más rápidas que las respuestas a luces. Los tiempos de reacción se alargan poco a poco con la edad y además varían mucho de un intento a otro, incluso en la misma persona.

Como cada intento por separado tiene mucho ruido, es mejor mirar varios intentos juntos. Usar la mediana, el valor central, es una opción habitual, porque un intento lento en el que parpadeaste o un toque anticipado con suerte apenas la afectan.

Por qué tu dispositivo añade milisegundos

Cuando mides tu tiempo de reacción en un navegador, el resultado incluye algo más que tu sistema nervioso. Una pantalla típica se actualiza 60 veces por segundo, así que una imagen nueva puede tardar hasta unos 17 milisegundos solo en aparecer. Las pantallas añaden además su propio tiempo de procesamiento, las pantallas táctiles registran los toques a intervalos, el navegador necesita tiempo para detectar el toque, y los teclados o ratones inalámbricos pueden sumar más retraso.

En conjunto, estos pasos suelen añadir decenas de milisegundos, y por eso los resultados en el navegador suelen quedar algo por encima de las cifras de laboratorio, a menudo entre 250 y 300 milisegundos o más en móviles y ordenadores habituales. La lección práctica es comparar resultados en el mismo dispositivo y no sacar conclusiones de pequeñas diferencias entre dispositivos.

El efecto Stroop y el control de la atención

En 1935, John Ridley Stroop publicó un experimento hoy famoso. Se pedía a las personas participantes que dijeran el color de la tinta de palabras de colores, y tardaban mucho más cuando la palabra y la tinta no coincidían, como la palabra ROJO impresa en azul, que cuando sí coincidían. Esta ralentización se llama efecto Stroop.

El efecto se produce porque, para quien lee con fluidez, la lectura es muy automática. El significado de la palabra llega casi sin esfuerzo y compite con el color que intentas nombrar. Superar esa competencia exige control de la atención, a veces llamado control inhibitorio: la capacidad de mantener el foco en el objetivo y frenar una respuesta fuerte pero poco útil.

Por eso las tareas de tipo Stroop se usan mucho en psicología como medida de la concentración. Una buena puntuación tiene en cuenta tanto la velocidad como la precisión, porque siempre puedes ir más rápido cometiendo más errores, o ganar precisión yendo más despacio. Un buen control de la atención se nota en mantener a la vez rapidez y acierto en los elementos que no coinciden.

Cómo influyen el sueño, la cafeína y la práctica en la velocidad y la concentración

El sueño tiene un gran efecto. Después de una noche corta o de mala calidad, los tiempos de reacción tienden a alargarse y, lo que es igual de importante, a volverse menos constantes, con lapsus ocasionales en los que respondes muy tarde o no respondes. El control de la atención también se resiente cuando hay cansancio.

La cafeína puede mejorar el estado de alerta y el tiempo de reacción, sobre todo cuando hay fatiga, aunque el efecto varía entre personas y quienes la toman a diario pueden notar menos el impulso. No sustituye al sueño. La práctica también ayuda: la gente se vuelve más rápida a medida que una tarea le resulta familiar, y la interferencia de Stroop suele reducirse algo con la práctica, aunque rara vez desaparece.

El estado de ánimo, la motivación, la hora del día y las distracciones también influyen. Es la variación normal del día a día. Un único resultado lento no es señal de que algo vaya mal, y estos tests no están diseñados para evaluar la salud.

Cómo obtener una lectura justa de tus resultados

El test de reacción y concentración gratuito de Witprism dura unos dos minutos. Primero tocas la pantalla en cuanto se pone verde durante cinco intentos, con una espera impredecible cada vez para que no puedas anticiparte. Después indicas el color de la tinta de 16 palabras de colores, la mitad coincidentes y la otra mitad no. Obtienes tu tiempo de reacción mediano, una puntuación de concentración que combina velocidad y precisión, y una puntuación global en la escala de 100 y 15.

Para obtener el resultado más justo, usa siempre el mismo dispositivo, cierra otras apps, busca un lugar tranquilo y haz una ronda de práctica si quieres. Toma cada sesión como una estimación y, si quieres ver cómo te afectan el sueño o la cafeína, compara varias sesiones hechas en condiciones parecidas.

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